Conducir durante el estado de alarma

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Conducir en estado de alarma: Restringir al mínimo el uso de los vehículos particulares y circular, preferentemente, en solitario. Esa es la premisa básica a la que agarrarse mientras se prolongue la cuarentena a causa de la COVID-19 en estado de Alarma. Mientras se mantenga el estado de alarma, la circulación quedará supeditada al Real Decreto RD 463/20, que, tras una última modificación, establece multas de entre 300 euros y 1.000 euros en el caso de que se no se cumplan con las nuevas reglas. En el siguiente artículo damos respuestas a las principales dudas.

Una actividad tan habitual en nuestro día a día como coger el coche se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza en plena cuarentena. Pero las dudas e incógnitas que pudieran asaltarte han quedado por completo disipadas después de que el Gobierno modificara el Real Decreto RD 463/20 y entrara en vigor a las 00:00 horas del 18 de marzo. Y lo hizo para establecer estrictamente cuándo se puede recurrir al uso de un vehículo personal y cómo ha de utilizarse mientras se prolongue el estado de alarma decretado el pasado 14 de marzo.

Conducir en estado de alarma: Viajar acompañado, solo en ciertas condiciones

Con la entrada en vigor de la nueva normativa, y tras las más recientes modificaciones que recoge en esta web la DGT, la circulación queda establecida de la siguiente manera:

El transporte público particular de personas en vehículos de hasta nueve plazas, incluido el conductor, en los que deba viajar más de una persona en el vehículo, respetará que vaya como máximo una persona por cada fila de asientos, manteniéndose la mayor distancia posible entre los ocupantes.

Circulación limitada: solo puedes usar el coche (o moto) en estos supuestos
Da igual que se vaya a pie o en un vehículo personal: el artículo 7 del real decreto limita la libre circulación. Así, el uso del coche o moto está permitido, pero con firmes restricciones. Tan solo puede recurrirse a ellos para los siguientes casos:

Adquirir alimentos, productos farmacéuticos y de primera necesidad.

Asistir a centros, servicios y establecimientos sanitarios.

Desplazarse hasta el lugar de trabajo para efectuar la prestación laboral, profesional o empresarial.

Volver al lugar de residencia habitual.

Asistir a cuidar a mayores, menores, dependientes, personas con discapacidad o personas especialmente vulnerables.

Acudir a entidades financieras y de seguros.

Causa de fuerza mayor o situación de necesidad (debidamente justificada).

Cualquier otra actividad de análoga naturaleza habrá de hacerse de forma individual, salvo que se acompañe a personas con discapacidad o por otra causa justificada.

Fuertes sanciones si se infringe la normativa

Una vez modificada la normativa, el Gobierno intensificó los controles a los vehículos personales en todo el territorio para comprobar que los pasajeros estaban cumpliendo con la regulación. En caso de incumplimiento o resistencia a la autoridad, serán sancionados con arreglo a las leyes, si bien es cierto que se actuará con proporcionalidad. Además, se ha fijado que para quienes viajen acompañados, la multa será de entre 300 y 1.000 euros.

El resto de sanciones, según la Ley de Seguridad Ciudadana de 2015, podrán oscilar entre los 601 y 30.000 euros en función del grado. Si existe reiteración, la multa podría llegar de hasta 60.000 euros e, incluso, se podrían imponer penas de prisión si se da resistencia o desobediencia.




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